¿Por qué somos infieles?


Según varias encuestas realizadas durante varios años a miles de personas (entre ellas una realizada por la Universidad de Chicago durante casi veinte años a 10000 personas, y otra a 70000 adultos por la NBC), se estima que el 44% de los hombres y el 36% de las mujeres son o han sido infieles a su pareja alguna vez.

No existe un perfil determinado de persona infiel, pero sí se dan escenarios comunes: El engaño tiende a suceder en la franja de tiempo que existe entre los tres y los cinco años de relación, y normalmente es por un hombre insatisfecho con su vida sexual o una mujer emocionalmente coartada. Normalmente, el/la amante es un amig@ o compañer@ de trabajo, y dura poco tiempo.

El hecho de tener hijos no implica que el porcentaje sea menor. De hecho, el 15% de las mujeres y el 16% de los hombres infieles tienen hijos con edades comprendidas entre los dos y los cinco años. Incluso aparece un 7% de mujeres y un 9% de hombres que lo han sido con un bebé menor de dos años.

Tener dinero o no no afecta a las mujeres a la hora de la infidelidad, pero entre los hombres, cuanto más dinero se tiene, más posibilidad existe de que sea infiel.

Normalmente los hombres buscan más variedad, más sexo, algo interesante en su vida.

Las mujeres suelen variar entre más atención emocional, sentirse deseadas o simplemente que se enamoran, y las veces en las que son infieles tambien varía: Las mujeres suelen ser infieles una vez, los hombres más de una.

En cuanto a la reacción de la persona que está siendo engañada, los hombres se sienten más amenazados por el aspecto sexual y comparativo, mientras que las mujeres se sienten peor por el significado de que su pareja tenga un lazo emocional con otra persona que no es ella misma.

Lo que sí existe en común son las mentiras que suelen contar a sus amantes, que sorprendentemente suelen ser las mismas, siendo las más comunes:

–         Ya no l@ quiero, hace tiempo murió la relación, antes de que tú llegaras.

–         Se ha dejado, no se arregla , la magia se terminó.

–         Tú eres lo que he estado buscando toda mi vida.

–         Mi mujer no me comprende.

–         No tenemos relaciones sexuales, dormimos en dormitorios separados.

–         Estoy con el/ella por mis hijos.

–         Me ha sido infiel, ya no me confío en el/ella.

–         No se preocupa por mí, tiene su propia vida, llevamos vidas separadas.

–         Solo está conmigo por el dinero.

–         Somos más amigos que otra cosa, es como una relación casi de hermanos.

–         Me voy a separar dentro de ….., pero es complicado, tenemos que solucionar el tema de .. (financiero, hijos, ….).

En conclusión, sabemos que tanto hombres como mujeres pueden ser infieles y que normalmente  lo son por insatisfacción, bien sea emocional o física, pero…. ¿Por qué acepta esa situación la persona que aparece ante la sociedad como “amante”?

Existen diferentes motivos por el que una persona sin compromisos comienza una relación con alguien que tiene pareja, si bien si la relación dura se crea un lazo emocional más fuerte que luego es el que trae los problemas. Entre estos motivos puede estar:

–         El sexo es bueno: A la persona le gusta mucho el sexo y resulta más atractivo porque sucede de manera poco habitual y además con la sensación de peligro que conlleva, y sin problemas de compromisos posteriores, máxime cuando no se tiene interés ninguno en tener pareja estable.

–         Se hace por dinero: Es el motivo más antiguo del mundo.

–         El/la amante piensa que todos los hombres/mujeres son iguales, ninguno vale nada. Considera natural que se comporten así, engañando a su pareja, ya que espera bien poco de cualquier hombre o mujer, con lo cual está bien utilizarlos.

–         Necesidad de sentir que tiene el mando, de sertirse poderos@, sobre todo  en casos de personajes públicos o con dinero.

–         Adora el reto, conseguir algo difícil, y además sentir que no hay nada que le ate , sin problemas ni compromisos, incluso a veces el hecho de pecar les excita.

También en estos casos las excusas que se suelen decir para justificar el hecho de estar con alguien comprometido se repiten, y suelen ser, entre otras:

– En mí ve lo que no tiene en casa.

– Me trata como nadie me había tratado antes. Siempre está pendiente de mí.

– Solo está con el/ella por sus hijos.

– Soy feliz así, no hago daño a nadie.La otra persona no lo sabe.

– Ya estaba el matrimonio destruido antes de que yo llegara.

Solamente hay una cosa que está clara: Cuando se trata de una infidelidad, se trata de un engaño hacia una de las personas implicadas, es distinto cuando se trata de una relación de las conocidas como “abiertas” donde todas las partes conocen lo que ocurre y lo aceptan. Por tanto, por regla general este tipo de situaciones no terminan bien, ya sea porque la relación empezó desde el principio por motivos equivocados  y el/la “amante” se engaña desde el principio, o bien porque se descubre “el pastel” y la persona engañada termina herida, o una de las dos personas que tienen la relación infiel quiere cambiar el tipo de relación, con lo cual se estropea.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s