Alcoholismo: ¿Qué es?¿Cómo lo solucionamos?


El alcoholismo ocurre cuando una persona muestra signos de adicción física al alcohol, y aún así continúa bebiendo sin poder evitarlo. No se sabe la razón por la que algunas personas pueden controlar su abuso antes de que progrese mientras que otras no, ni qué alcohólicos podrán recobrar el control y cuales no. El problema radica en que nadie se da cuenta de que está volviendo alcohólico hasta que ya lo es. Incluso lo normal es que lo noten los que están alrededor antes que el propio afectado/a. Hay algunos signos que indican que estamos empezando a tener un problema antes de que aparezcan el típico síndrome de abstinencia o la cirrosis, que son:

–         Preocupación por tener alcohol disponible, lo cual incluye que cambiemos de  amistades o las actividades que realizamos.

–         Necesidad de beber cantidades cada vez mayores para lograr el efecto deseado en nuestra mente.

–         Episodios de violencia, no poder controlar impulsos violentos.

–         Descuidarnos en la comida y en la forma de vestir.

–         Ansiedad por tomar una copa a la hora en la que solemos hacerlo.

–         Manos que tiemblan, sobre todo por las mañanas.

–         En los hombres, problemas para alcanzar la erección.

–         Dolor abdominal.

–         Recibimos multas por conducir bajo los efectos del alcohol o tenemos algún accidente cuando hemos bebido.

–         Insomnio.

–         Somos menos eficientes en el trabajo, tenemos menos capacidad de concentración, perdemos la memoria a veces.

Las causas del alcoholismo no se conocen realmente. Parece ser que es producido por una combinación de diversos factores fisiológicos, psicológicos y genéticos. Es una enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal.Se sabe que si hay un historial de alcoholismo en la familia lo hace más probable, y parece que la tasa de alcoholismo es más alta en hombres que en mujeres, pero realmente lo único que se conoce es que normalmente se empieza a beber para tratar de aliviar la ansiedad, depresión, tensión, soledad, duda en sí mismos o infelicidad. De hecho, consumido con moderación produce sensación de bienestar y desinhibe, por eso, además de por su fácil acceso y la propaganda, se ha convertido en un gran problema social. La OMS (Organización Mundial de la Salud) define el alcoholismo como la  ingestión diaria de alcohol de más de 50 gr. en mujeres y 70 en un hombre.(Un cuarto de litro de cerveza son 15 gr., ¼ de vino son 30 gr., y una copa tipo “cubata” o whisky contiene 40 gr. aprox.).

¿Cómo actúa el alcohol en el cuerpo?

 

Básicamente, cuando bebemos el alcohol pasa sin digestión ninguna al intestino delgado, y de ahí a la sangre. Una vez en el torrente sanguíneo, se descompone mediante un proceso que se llama oxidación, o sea, se mezcla con el oxígeno que llevamos en la sangre, de modo que se descompone en bióxido de Carbono y agua, que abandonan el cuerpo, y el resto de componentes que se quedan en la sangre y se van eliminando lentamente.

Afecta en primer lugar al sistema nervioso, ya que aumenta la excitación. Al contrario de lo que pensamos, no es que nos excite el alcohol. Al contrario, como deprime algunos centros cerebrales, se reducen las tensiones y la inhibición y se tiene sensación de euforia. Es como una especie de “anestesia cerebral”. Sin embargo, si la cantidad de alcohol es excesiva, interfiere en más procesos mentales y causa problemas en la visión (vemos doble o desenfocado), en los procesos motores (no andamos recto), e.t.c. También pueden reducir el dolor e inducir al sueño. Pero si se usa de forma continuada, se irritan las paredes estomacales, se empieza a acumular grasa en el hígado, (peligro de cirrosis) y se aumenta la presión sanguínea y el nivel de los triglicéridos,(que son la grasa que llevamos en las arterias), con lo que corremos peligro de tener un infarto.

Cuando ya la persona es alcohólica , puede aparecer cualquiera de los siguientes trastornos:

–         Mayor presión arterial, así como posibles lesiones en los músculos del corazón, con las consecuencias previsibles de insuficiencia cardíaca o infarto.

–         Como alcoholismo y tabaquismo suelen ir de la mano, se realzan los riesgos de ciertos tipos de cáncer: El 75 % de los cánceres de esófago y el 50% de boca, garganta y laringe se atribuyen al alcoholismo. Por supuesto, riesgo de cáncer hepático y hay estudios que relacionan el uso de alcohol con las perspectivas de desarrollo del cáncer de mama.

–         Como deprime el sistema nervioso central, puede producir depresión clínica, confusión, y en algunos casos extremos psicosis y trastornos mentales.

–         Problemas neurológicos: Insomnio y dolores de cabeza, aunque normalmente esto es solo temporal, con lo que si dejamos de beber desaparecen.

–         Riesgo de osteoporosis.

–         Como suprime el sistema inmunitario, hay mayor riesgo de infecciones de todo tipo.

–         Aumenta los niveles de la hormona femenina llamada estrógeno y disminuye la masculina testosterona, con lo que crea impotencia sexual.

Hay muchas más consecuencias posibles del abuso de alcohol, desde los problemas con la nutrición hasta la transmisión del alcoholismo al feto en el caso de mujeres embarazadas, y todas muy graves.

Una vez que hemos visto las consecuencias del alcoholismo y sabemos que tenemos que dejarlo, viene la siguiente pregunta:

¿Cómo paro de beber?

 

1. El primer paso es tener claro que somos nosotros los que controlamos nuestro comportamiento. Nosotros tenemos el control de nuestra vida, así que vamos a comprometernos a dejarlo. Una vez que esto lo tenemos claro, ya podemos empezar a hacer planes para ello.

2. Vamos a ir al médico y le vamos a pedir ayuda para conseguirlo. Los médicos saben que es una enfermedad y tienen medios e información para ayudarnos.

3. Vamos a pedir apoyo de nuestros familiares, de nuestros amigos, e incluso de asociaciones como Alcohólicos Anónimos. Ellos nos pueden dar herramientas y apoyo para conseguirlo.

¿Qué síntomas vamos a notar?

 

Los síntomas pueden ser leves o graves y pueden incluir:

  • Temblores
  • Sudores
  • Ansiedad
  • Irritabilidad
  • Fatiga
  • Depresión
  • Dolores de cabeza
  • Insomnio
  • Pesadillas
  • Apetito disminuido

Síntomas de abstinencia más graves también pueden incluir fiebre, convulsiones y delirium tremens (abreviado DT), la gente que tiene DT puede sentir confusión, ansiedad e incluso tener alucinaciones (ver, escuchar o sentir cosas que no son reales). El DT puede ser muy grave si no es tratado por un médico.

El médico nos puede ayudar ya que va a llevar un registro de los síntomas para prevenir problemas más graves y nos puede recetar medicamentos para ayudarnos a controlar los temblores, la ansiedad y la confusión.

¿Qué pueden hacer los familiares para ayudarnos a dejarlo?

 

Es necesario que la familia se implique en el tratamiento. Tenemos que restablecer los canales de comunicación y distribuirnos las responsabilidades.

1.      Confianza: Lo normal es que la confianza de los familiares se sustituya por la duda. Eso es algo natural, y debe ser reconocido por todos. Tenemos que intentar expresar nuestra preocupación de forma tranquila, sin enfados, sin olerle el aliento ni guardarnos nuestras dudas. Los familiares debemos conocer los objetivos de la persona alcohólica y cómo piensa cumplirlos, y debemos respetarles.Por ejemplo,  si pensamos llegar tarde, decírselo, para que no piensen de forma equivocada o recelen.

2.      Comunicación: Los familiares podemos cometer el error de no comunicar lo que sentimos por miedo a que vuelvan a beber o influir negativamente. Hay estilos de comunicación que no se deben usar:

–         Típico comportamiento de hacer como que se escucha a otra persona mientras se ve la televisión o se lee el periódico.

–         Tomarse a broma lo que el otro considera un problema.

–         Evitar la discusión sobre el tema, echándole las culpas y atacando con ira.

–         No hablar claro, dedicarse a “renegar” en voz baja o murmurando para sí mismo.

Las terapias de familia, de pareja o de grupo son muy recomendables para desarrollar la comunicación.

3.      Compartir las responsabilidades otra vez: Él o ella deben nuevamente compartir las responsabilidades de los hijos, el presupuesto familiar y realizar las tareas de casa que le correspondan

4.      Evitar tener alcohol en casa: La familia tiene que tener en cuenta que la persona alcohólica  igual aún no ha recuperado el auto-control y aún no se encuentra preparada para rechazar la bebida, con lo que también deben hablar del ello. Si consideramos que resulta insoportable el hecho de tener alcohol cerca para el enfermo, especialmente al principio, trataremos de no beber delante de él/ella ni de ir a sitios donde se bebe socialmente.

5.      No sentir pánico cuando ven que la otra persona se siente tentada: Hay que comportarse de forma calmada y hacerle saber que está ante una situación de peligro, y ayudarle con alternativas para que no sienta ese deseo, mejorando el uso del tiempo libre, realizando actividades que le gusten y que nos hagan sentir a todos mejor.

6.      Hacer cumplidos, y reconocer cuando está haciendo las cosas bien.

¿Qué hacemos cuando hay una recaida?

 

El Dr. Gerardo Aznar, psicólogo de la Sociedad de Ayuda Antialcohólica Rehabilitadora (ASAYAR), nos da los siguientes consejos:

  1. Trata de mantener la perspectiva de tus sentimientos. Recuerda que no es el “fin del mundo”. Puedes hacer algo para ayudarte a ti mismo y mantener tu sentido de bienestar. Llama a la asociación, a algún otro familiar o amigo, o a cualquier persona que pueda servirte de apoyo.
  2. Recuerda que la decisión de beber o no hacerlo es responsabilidad de la persona con problemas de alcohol. No será útil intentar controlarle o encubrirle. Evita buscar o esconder las botellas. Ten cuidado que no te coja espiándole sea a dónde sea que vaya. Si actúas de ese modo puede que eso se convierta en un desencadenante para que él o ella vuelvan a beber.
  3. No asumas las responsabilidades de tu familiar incluso si eso significa dejar algunas cosas sin hacer. Continúa con tus rutinas diarias tanto como sea posible.
  4. Intenta hablar con tu familiar en un momento adecuado, cuando tenga poco o ningún alcohol en el cuerpo (primera hora de la mañana)
  5. Recuérdale, de buenas maneras, lo que ha conseguido mientras estaba sobrio y de lo mucho que todos disfrutasteis con eso.
  6. Puedes decirle de modo cuidadoso las consecuencias negativas que podrían ocurrirle si continuase bebiendo. Es importante no recordarle situaciones del pasado.
  7. Si has comprendido y conoces cuáles son sus disparadores y alternativas, puede que seas capaz de ayudarle a explorarlos, y animarle a poner en práctica algunas alternativas. También puedes sugerirle algunas personas que podrían ayudarle.
  8. Recuerda, todas estas sugerencias deben ser puestas en práctica del modo más positivo y que sirva de mayor apoyo posible. No siempre es posible usarlas, y, desde luego, cada persona debe considerar en primer lugar su seguridad y bienestar, abandonando el hogar si existe algún peligro de que pueda sufrir algún tipo de malos tratos.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s