Mi pareja es adicta, ¿y yo qué hago?


Las parejas de personas con problemas de drogadicción o alcoholismo suelen encontrarse con el problema de que se presta toda la atención a la persona enferma y dejan de preocuparse por ellos mismos, hasta el punto de que ellos mismos se convierten en personas enfermas a su vez, aunque con otro tipo de problema.

Hay veces incluso en los que la pareja del adicto dedica su vida a cuidarle y ayudarle y sin darse cuenta no le deja curarse totalmente porque lo que le da sentido a su vida es sentirse necesitado. Otras veces el adicto no tiene recuperación posible y la pareja no se enfrenta a ello, intenta que se recupere, recibe mal trato y a pesar de ello continúa con la relación, convirtiéndose en alguien totalmente infeliz que quiere vivir mejor, estar sano, pero no sabe cómo hacerlo porque está ocupada respondiendo a los problemas de su pareja, por lo que no le queda tiempo para centrarse en los suyos. Esto se llama codependencia.

El principal problema con el que se encuentra una persona codependiente es que no tiene conciencia de que lo es, y no lo aceptan. Es algo que va aumentando en los síntomas, empieza con la sensación de no ser feliz, no querer llegar a casa, no sentir deseo sexual… y va aumentando hasta ciertos síntomas físicos como dolores de cabeza, desarreglos menstruales en caso de las mujeres, insomnio, depresión, bulimia, obesidad, anorexia….e.t.c.
Hay una serie de características comunes en las personas codependientes, y convendría preguntarnos si nos identificamos con muchas de ellas para empezar a preguntarnos si tenemos este problema:

– Buscan desesperadamente el amor y la aprobación de los demás, hasta el punto de que su mayor preocupación es agradar al mayor grupo de personas posible, porque temen el rechazo.

– Se sienten diferentes al resto, se avergüenzan de ser lo que son y se culpan por su forma de actuar y de sentir, por lo que no suelen hablar de lo que les pasa, la mayoría de veces de forma inconsciente, evitan hablar de sí mismos y no confían en sus decisiones, creen que sus opiniones no cuentan, lo cual hace que les cueste mucho tomarlas.

– Pierden interés en sus propias vidas y concentran sus sentimientos en sus relaciones con su pareja o con los demás, lo cual hace que a veces piensen y hablen demasiado de otras personas, vigilen a la gente, se sientan ansiosos ante los problemas ajenos.

– Sienten miedo ante la pérdida de control, aunque parezca contradictorio, porque viven situaciones con personas a las que no pueden controlar, por lo que intentan tener a su pareja controlada incluso con amenazas, manipulación, incluso violencia, y sienten frustración y enojo al no conseguirlo.

– Niegan lo que les sucede, ignoran o minimizan los problemas, y se imaginan que las cosas mejorarán por sí solas o de forma mágica.
– Se sienten confundidos o deprimidos, y suelen realizar actos de forma compulsiva, como comer, trabajar, gastar en exceso….

– Relacionan amor con dolor, amor con necesidad, por lo que dejan que se abuse de ellos para sentir que alguien les ama, a pesar de que se sienten atrapados en la relación, y lloran mucho, se sienten heridos, dolidos y enojados, e incluso tienen estallidos de violencia al reprimir de forma continuada esos sentimientos.

– No disfrutan con el sexo, porque lo convierten en algo obligatorio para que les quieran. La persona codependiente pierde interés en el sexo porque preferiría otro tipo de contacto para sentirse amado, como los abrazos o la sensación de protección.

– Les cuesta mucho llevar una rutina diaria, porque al sentirse cada vez más aislada y deprimida este tipo de persona se siente incapaz de cumplir con sus obligaciones diarias, incluso llegan a abusar de sus hijos o dejan de ocuparse lo suficiente de ellos.

Es una situación que crea confusión, porque parecen personas fuertes pero se sienten débiles, parecen personas controladoras pero son ellas las controladas. En realidad, dependen de la otra persona para todo, para reaccionar, actuar sentir…. Los expertos coinciden en que difícilmente se da cuenta de que es una persona codependiente, normalmente es una tercera persona cercana la que lo hace evidente.

Para que una persona con este problema se recupere, es necesario que sea consciente del problema, que aprenda a cuidar de sí misma y que se acepte a sí misma como persona, para así poder respetarse y ser autónoma y capaz.
Para ello hay algunos consejos que se pueden seguir:

1. Siente y reconoce tus sentimientos, asume la responsabilidad de tus emociones: Tienes que saber quien eres y cuales son tus verdaderos sentimientos, pensamientos y perspectivas. No dependas de lo que otros opinen o digan, aunque te resulte más cómodo. No dudes sobre tu valía ni sobre las cosas que decides hacer una vez meditadas. Tienes que encontrarte.

2. Toma conciencia de tus necesidades: Busca el modo de satisfacerlas una vez que sabes cuales son, tienes que aprender a elegir, a fijar las metas a las que quieres llegar. Aprende a solucionar tus problemas y a vivir con los que no puedes resolver. Así podrás aceptarte mejor, amar a alguien y expresar ese amor.

3. Deja de tomarte el rechazo de tu pareja como algo personal: No creas que es culpa tuya, porque no actúas como deberías, ni intentes controlar algo que no tiene control posible. La mayoría de las veces los sentimientos de culpa provienen de la pareja, de su intento de manipular, puesto que para sentirse menos culpables por su adicción y su falta de capacidad para recuperarse culpan a su pareja por ello. Tienes que aprender que hay cosas que se pueden cambiar y otras que no, es necesario que permitas a los demás ser como son, y darles la libertad para madurar y aprender cuales son su propia responsabilidad.

4. No intentes confiar en quien sabes que no puedes confiar, y no esperes demasiado de los demás. No busques algo en alguien que no puede dártelo, observa a las personas, aprende a verlas con claridad.

5. Intenta encontrar una manera de mejorar tu forma de comunicarte, pon límites, no dejes que abusen de ti ni física ni emocionalmente. Solicita ayuda si es necesario. Cuida tu físico. No te dejes. Cuida tu alimentación y tu aspecto físico.

Es importante tener en cuenta que cada uno es responsable de sus actos, no de los de los demás. Los sentimientos de culpa a menudo son inconscientes, no sabemos que están ahí pero nos hacen actuar de formas insospechadas. Todos somos responsables de nuestros actos por naturaleza, pero hay personas incapaces de asumir su responsabilidad, con lo que intentan que otros las asuman por ellos. No se debe asumir la responsabilidad de otra persona, porque normalmente el problema que tiene esa persona es que es incapaz de controlar sus actos y cree que no vale nada, no es consciente de que hay unos límites.

Partiendo de esa base, hay que tener claro que para poder ser alguien autónomo y capaz es necesario respetarse a uno mismo. No venimos al mundo para cumplir con las expectativas de nadie, no se debe culpar al mundo externo de la infelicidad propia, esperando que ese mundo cambie para poder ser felices. Hay que trabajar para que las cosas cambien. Cada persona es única y tiene el derecho y la responsabilidad de ser valorada, respetada y escuchada.

Una vez que has sido una persona honesta que ha reconocido que es alguien codependiente, y que has analizado en tu interior y tienes claras tus perspectivas y expectativas en la vida, tienes que confiar en la capacidad de aprendizaje que tenemos todos: Busca el origen de tu codependencia para poder luchar contra ella.

Intenta entrenarte buscando las situaciones más habituales en las que sabes que estás siendo alguien que depende de su pareja de forma injusta, y haz un esfuerzo por recordar cuales son tus reacciones y tus pensamientos más usuales que hacen que te comportes de esa forma que realmente no te gusta.
Analízalas desde fuera, como si fueras otra persona ajena a la situación.
Piensa en la forma que estaría más de acuerdo con tu forma de ser, la reacción que tú crees que debería ser la adecuada, la justa, y la siguiente vez que se te presente una situación de ese tipo intenta recordarla.
Realmente si tu codependencia es de alto grado porque existen graves problemas de adicción o de abusos y ya vienen de tiempo atrás, debes acudir a centros de apoyo o a profesionales, y afortunadamente en casi todas las localidades de España existen. La manera más rápida es dirigirte directamente a una asociación de apoyo para drogodependientes o alcohólicos, aunque en todos los centros de Asuntos Sociales existen personas profesionales que te pueden ayudar. Solo tienes que pedir cita con tu asistente social y te presentarán las formas de ayuda que tienes a tu disposición.

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