Los miedos


A veces en la vida nos enfrentamos a situaciones en las que nos vemos abrumados, no sabemos qué hacer y nos entra el miedo.

El miedo forma parte de nosotros. Es una emoción primitiva que nos permite sobrevivir, que tiene sentido porque su función e protegernos ante estímulos peligrosos. El miedo se convierte en problema, cuando lo sacamos del contexto para el que realmente existe.

Las personas tenemos miedos, eso es sano y es normal. En el momento en el que asumimos que tenemos miedo se da un paso para hacer algo con él. Si el miedo se prolonga en el tiempo resulta en sensación de frustración, impotencia y malestar, que es lo que hay que evitar.

Para poder afrontar un miedo de cualquier tipo, lo primero que hay que hacer es saber qué es realmente, como funciona, y analizarlo:

¿Por qué se produce mi miedo? ¿Qué es realmente?

El ser humano tiene dos señales de alerta básicas: El miedo y el dolor. El primero nos avisa de que algo puede pasar, y el segundo de que ya ha pasado. Hacemos caso del miedo para evitar el dolor. Según Gray (1971), es “un hipotético estado del cerebro o sistema neuroendocrino que surge en determinadas condiciones y se manifiesta por ciertas formas de comportamiento”.

Hay miles de teorías que intentan explicar el miedo, desde las conductistas, que señalaban que el miedo era algo innato y que se produce por “ruido, pérdida de soporte inesperado y el dolor”, las que dicen que cualquier cosa nueva y desconocida produce temor, y las que afirman que son temores instintivos, con los que nacemos. También hay quien llegó a la conclusión de que el miedo es un proceso de maduración, ya que los niños pequeños no tienen miedo ante determinados estímulos y cuando crecen sí, y eso podría estar relacionado con la maduración del sistema nervioso y con el aprendizaje del miedo. (Nos lo “pegan” los demás).

¿Qué cambios fisiológicos hay cuando tenemos miedo?

Los sistemas implicados son el sistema nervioso y el endocrino:

-Al principio del estímulo atemorizante, o sea, cuando empieza el miedo, se movilizan los recursos corporales del sistema nervioso simpático y la médula suprarrenal segregando hormonas (epinefrina y norepinefrina) para poder responder con ataque o huida. Es el miedo en sí, la reacción ante una amenaza inmediata.

-Si se mantiene la situación que creó el miedo, se pasa a la alarma, y el control pasa a la corteza suprarrenal que segrega hormonas que rebajan los procesos inflamatorios y aportan energía para poder pasar a una fase de resistencia, ya no hay huida ni ataque, ahora se trata de resistir. Si hay preocupación, el organismo no reacciona, pero si hay  ansiedad, aparece la reacción del organismo, de cuerpo y mente, ante una amenaza a la que la persona puede poner fin.

-Se prolonga, y entonces pasamos al estrés, que hace que disminuya la actividad del tiroides. Es como si el cuerpo se preparara ante una situación continua de emergencia en el organismo, con lo que hay menor actividad de crecimiento, reproducción, defensas frente a procesos infecciosos…. De ahí los problemas derivados del estrés.

¿Qué podemos hacer con el miedo?

Básicamente, las personas sentimos miedo cada vez que nos enfrentamos a algo nuevo. Es algo que sucede frecuentemente a lo largo de la vida, pero aprendemos a manejarlo para que nos paralice o nos invalide. Lo mejor ante el miedo es tener la sensación de control, manejando nuestros pensamientos y analizando nuestro miedo para modificar la situación o al menos aceptarla. Hay que tener claro que es normal sentir miedo y saber que:

–          El miedo no desaparece si lo dejamos seguir creciendo.

–          La única manera de liberarse de él es haciendo algo al respecto, enfrentándose a él.

–          Todos tenemos miedo, es más fácil vencerlo que convivir con él.

Cuando nos sentimos atemorizados ante una situación tenemos que valorarla, buscar los motivos por los que nos causa ese miedo, valorar las consecuencias de enfrentarnos a él y no dejar que dicte nuestros comportamientos. Hay miedos ante ciertos estímulos muy concretos, como son las fobias, que invalidan a las personas y no las dejan llevar una vida normal, que necesitan tratamientos específicos, y otros miedos más cotidianos que se presentan en nuestra vida de forma habitual, haciéndonos acumular éxitos o fracasos.

Hay técnicas de control de emociones que nos ayudan de forma momentánea, no resuelven el problema pero nos ayudan a reducir la dosis de estrés, nos permiten soportar mejor el problema en un momento en particular en el que nos sentimos sobrepasados. Además de ayudarnos en corto plazo, si las realizamos de forma aislada o en combinación unas con otras nos pueden ayudar a encontrar el camino hacia una solución o al menos a comportarnos de forma más eficaz.

Próximo artículo: Técnicas para controlar las emociones.

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2 Respuestas a “Los miedos

  1. Me gusto mucho el tema porque padezco de miedo especialmente al encierro y es importante no olvidar que nosotros mandamos en nuestro cuerpo y mente y no nos debemos dejar dominar por cualquier emoción y menos de una como lo es el miedo.

    • Cuando el miedo es irracional y te supera la única solución que te queda es intentar controlarlo. Hay que trabajar mucho la mente, pedir toda la ayuda posible y aprender a relajarte. Sobre todo, hay que controlar los pensamientos de modo que cuando no los soportes los puedas sofocar. Se consigue, de verdad, aunque cuesta, y cuando ves los resultados sorprende muchísimo lo fácil que es

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