Hora de comer, ¡Qué suplicio!


¿Cómo puedo hacer para que mi hijo coma?

La respuesta es simple: No puedes.

No hay manera de que obligues a tu hijo a comer si no quiere. Pero es que tampoco es esa tu obligación.

Lo que los padres debemos hacer es proporcionar alimentos saludables de forma regular y en un entorno sano, y lo que los hijos deben hacer es decidir qué comen y si quieren comer. El problema viene cuando no quieren comer lo suficiente y pensamos que pueden enfermar por ello.


Existen varias causas que pueden hacer que un niño no tenga apetito:

–         Causas físicas: Lógicamente lo primero que hay que hacer es comprobar que no existen ningún problema físico que haga que el niño no pueda comer.

–         Causas naturales: Que el niño haya sido siempre de complexión delgada, y que a pesar de que come poco aumenta de peso de forma satisfactoria cuando se le hacen las revisiones.

–         Causas psicológicas: Que por algún motivo circunstancial el niño esté nervioso, deprimido o ambas cosas.

Lo primero que debemos hacer es intentar conocer las causas por las que nuestro hijo no come bien, si es que realmente le pasa eso. Muchas veces los padres nos empeñamos en que nuestros hijos coman más de lo necesario. Para evitar equivocarnos,  lo primero es comprobar con el médico que efectivamente no está bien alimentado. Si la naturaleza del pequeño es así y no necesita comer más de lo que lo hace, y está creciendo de forma correcta, es una tontería intentar obligarle a comer. No lo hará.

Si la causa de la inapetencia es física, por algún tipo de enfermedad o problema, hay que solucionarla a través del pediatra, que será quien nos diga lo que tenemos que hacer después de diagnosticar el problema.

Si es psicológica, habrá que buscar el motivo que hace que se sienta mal e intentar ponerle solución, de forma privada o buscando un profesional en caso necesario.

En cualquier caso, muchas veces pensamos que tenemos un problema de alimentación que realmente no existe. Las preocupaciones típicas de los padres son:

1.No quiere probar comidas nuevas, y solo quiere comer  la misma comida una y otra vez:

    Es normal, déjale comer durante un tiempo esas comidas, si son sanas, claro, y ofrécele una nueva cada vez. Ofrécele comidas nuevas, de una en una, y en pequeñas cantidades. No te preocupes si no quiere probarlas las primeras veces, después de unos días lo hará, a pesar de que hayas tenido que ofrecérselas varias veces.  Y tampoco esperes que les guste todo. Ponte en su lugar, hay comidas que tampoco te gustan a ti.

    2.Siempre quiere comer algo distinto de lo que le pongo, siempre quiere otra cosa.

      Intenta alternarle cosas que le gustan y que no en la misma comida, y deja que te ayude a cocinarla. A ellos les gusta participar en las cosas de casa y se sentirá más motivado si siente que ha formado parte de su elaboración.

      3.No quiere comer y si lo hace es comiendo muy poca cantidad:

        No te alteres. Si le presionas para que coma lo que conseguirás es que tenga menos apetito aún. Haz que se siente a la mesa con el resto de la familia, y pon el plato igual que a los demás. Asegúrate de que no ha tomado demasiado zumo o leche entre comidas, y de que no ha tomado golosinas ni aperitivos mientras llega la hora de comer. Los niños conocen muy bien su cuerpo. Comen cuando tienen hambre y dejan de comer cuando están saciados. Y recuerda que a partir del primer año de edad los niños ya no comen tanto como cuando son bebés, porque su crecimiento no es tan rápido como antes.

        Tienes que tener en cuenta que los hijos suelen ser el espejo de los padres, y no puedes pretender que tu hijo coma hígado de cordero si tú eres incapaz de comerlo tampoco y pones cara de asco cuando lo ves.

        El Servicio Murciano de Salud  publicó unas normas básicas a la hora de crear hábitos alimentarios en los hijos:

        *Los niños deben aprender a comer solos desde bien pequeñitos, a partir del primer año hay que dejarles experimentar, aunque no tengan control total de la cuchara.

        *Los padres no deben angustiarse y mostrar nervios o preocupación durante las comidas si el niño no come o come poco. Realmente los niños no comen nada… de lo que les ponen, porque luego sí que comen otras cosas dentro y fuera de las comidas. Muchas veces sucede que en el colegio comen perfectamente, y en casa tienen a mamá o papá viéndoles masticar durante horas sin tragar.

        *Todos en casa tienen que estar de acuerdo con el método a seguir, ya que durante las comidas hay que actuar con serenidad, evitando discusiones y unos padres vigilantes que no comen siquiera, pendientes de cómo mastica el niño.

        *Hay que seguir un método a la hora de las comidas. El que proponemos aquí es el siguiente:

          –         Ponle la comida delante, en la mesa, y adviértele de que en un cierto tiempo se le retirará el plato. Así, sin más, sin aspavientos ni gritos. Pasado el tiempo convenido, se le retirará el plato, haya comido más, menos o nada. Puede ser que las primeras veces apenas coma. No pasa nada.

          –         No le des nada diferente si se deja comida. El motivo que le darás es que como no tiene hambre, no necesita comer nada más. Si es que no ha comido absolutamente nada de lo que se le ha puesto, se le ofrece en la siguiente comida, hasta que pruebe aunque sea poco.

          –         Pon pocas cosas en el plato. Un plato lleno hasta los bordes agobia a quien no tiene hambre. Siempre puedes ponerle más si lo pide.

          –         No le des nada  de comer entre las comidas, ni consientas que los demás se lo den.

          –         Procura mostrarle la comida de forma “divertida”, con colores y formas que le gusten.

          –         Primero debe comer lo que no le guste, y después lo que sí.

          –         Hay que limitar el pan y el agua, porque a veces sustituyen estos por la comida, llenándose el estómago y perdiendo aún más el apetito.

          –         Si de lo que se trata es de que se niega a comer ciertos alimentos determinados, porque no les gustan, no debemos enfadarnos. Se debe volver a intentar cada cierto tiempo con la misma determinación

          –         Deben aprender a permanecer sentados, el autocontrol es algo importante en su educación, pero necesita que se lo enseñen.

          –         Elimina la televisión, juguetes y otras distracciones innecesarias que crean conflictos, les distraen e impiden la comunicación familiar. La comida ha de ser algo divertido, un momento en el que toda la familia se relaciona.

          –         Los modales en la mesa son tan importantes como en la vida social, y los padres son los primeros que deben dar ejemplo, inculcándolos con sentido del humor, exigiendo lo indispensable e intentando que aprendan cosas menos importantes poco a poco.

          –         A veces es útil poner premios y recompensas, pero es peligroso porque si nos pasamos con ellos podemos empeorar el problema. El mejor premio es el deber bien cumplido, y es necesario que los padres refuercen el comportamiento positivo. El niño tiene que saber que come para alimentarse, no para que mamá y papá estén contentos.

          –         No le des ningún trato favorable, no prepares nunca ningún plato especial para el/ella.

          Las Dras. Ruiz-Lozano y Gomez-Ferrer del Servicio de psiquiatría infanto-juvenil en el Departamento de Salud mental de Murcia, comentan en una publicación que está demostrado que con calma, paciencia y método se consigue que los niños coman, pero que la mayoría de los padres y madres que acuden a la consulta no hacen caso de sus recomendaciones, pues piensan que es una barbaridad dejar al niño sin comer hasta la siguiente comida, o les dicen que su hij@ moriría de inanición antes de comer nada.

          Para la mayoría de los padres es angustioso pensar que los niños llevan horas sin comer y que les puede pasar algo por eso, pero no es cierto. En teoría, los niños pueden pasar horas sin comer sin ningún riesgo, excepto si tienen diarrea, pues se pueden deshidratar.

          En realidad,  lo que los médicos observan con frecuencia es que el problema se debe muchas veces más a problemas de los padres, con su ansiedad porque coman, sus dudas sobre su capacidad como padres, o su falta de orientación, que a problemas del niño, el cual solo sufre las consecuencias.

          Hay veces en que la hora de la comida es realmente un suplicio, especialmente ante los niños vomitadores, esto es, niños que ante la insistencia de sus padres para que coman vomitan o hacen el amago de vomitar. En estos casos, las recomendaciones son:

          1. Calma, mucha calma. No se debe decir nada.
          2. Que el niño no note que esa actitud alarma a los padres. A veces lo hacen por llamar la atención.
          3. Se debe limpiar los vómitos sin aspavientos, y sin nerviosismo.
          4. Muy importante: Al primer signo de vómito o arcadas, salir de la habitación y dejarle solo.

          Ante los niños muy delgados, que comen muy poca cantidad y muy lentamente, debemos:

          1. Ir aumentando muy poco a poco la cantidad de comida que se le da, incluso podemos ponerla en un plato más grande para que parezca que hay menos.
          2. En ocasiones podemos darle “extra” de su comida favorita.
          3. Siempre proporcionado por el pediatra, administrarle algún suplemento vitamínico, y dejemos a un lado los típicos “brebajes” milagrosos de hierbas o cosas desconocidas para hacerles comer.

          Como conclusión, si no queremos que nuestras comidas terminen como una batalla campal con un adulto corriendo detrás de un pequeño intentando que se coma la comida entre gritos, es importante tener claro que hay que mantener la calma,  mostrando unos límites firmes y claros que se irán marcando de forma cariñosa y coherente, porque no es lo mismo ser cariñoso que consentidor.

          Y recuerda que todos los excesos son malos. Si se le están quitando los problemas de inapetencia, no permitas que coma en exceso. Los niños que comen demasiado tienen muchos más problemas que los que comen poco, y el hecho de que coman más no significa que su crecimiento sea mayor.

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          2 Respuestas a “Hora de comer, ¡Qué suplicio!

          1. que puedo hacer mi hijo no me quiere comer nada le lleve al medico y me dijo que era normal que esta en la edad de todavia sin tener ganas y no se les pidi que me dieran vitaminas pa comer y me dijeron que no que solo tiene 2 años que ja comera pero esta muy delgado y ahora peor que ha llegado su hermanito esta super celoso y no come nadaaaaa que puedo acer

            • No deberías preocuparte demasiado. Si el médico te ha dicho que está bien, lo más probable es que simplemente el nene sea delgado por constitución y no necesite comer mucho para conseguir la energía necesaria. Ahora bien, si acaba de tener un hermanito, puede ser que se haya acentuado la actitud de no comer, porque sabe que a tí te preocupa y porque se siente ignorado ante el nuevo bebé. Lo mejor es seguir los consejos que te ponemos en el post, pero además, debes intentar hacer, dentro de lo posible, como que no te das cuenta, no le insistas demasiado, que el niño no note que estás angustiada por eso, y no te enfades con él obligándole a comer. Al revés, haz como que te da un poco igual, y sin embargo cuando coma bien o se porte bien, préstale mucha atención y díle lo orgullosa que te sientes de él por comportarse así. (A veces no nos damos cuenta, y si se portan bien ni les miramos, porque no nos molestan, solo les hacemos caso cuando hacen algo malo). De verdad que no les pasa nada malo porque coman poco dos o tres días. Ya verás como poco a poco, haciendo las cosas bien, se va corrigiendo. No te asustes si además de comer menos, se hace pipí otra vez encima o se porta peor, es lo normal porque sienten que su papá y su mamá ya no les hacen caso. Teneis que intentar no hacer demasiado caso cuando hacen las cosas mal, eso sí, reñirles pero sin demasiado enfado, y alegraros “muchísimo” cuando las hagan bien. Y que se sientan tan queridos como siempre, cariño, mucho cariño. Cuantos más abrazos mejor.

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