¿Cómo hablo de sexo con mi hijo?


Los niños deben aprender sobre sexualidad y sexo porque así serán capaces de manejar sus emociones con más facilidad, comprender mejor las reacciones de sus amistades y compañero y protegerse contra el abuso sexual, lo cual al mismo tiempo evitará que se conviertan en abusadores.

Si ayudamos a que los niños sean positivos ante su propia sexualidad desde pequeñitos, tendrán confianza para hacernos preguntas al respecto cuando crezcan.
Muchas veces los padres se ven abrumados ante las preguntas y las acciones de sus hijos relacionadas con la sexualidad, puesto que se siente violentos, les da vergüenza, e incluso temen que hablar sobre ello les anime a ser más activos sexualmente, y  a veces pueden enviar mensajes que pueden hacer más difícil el desarrollo sexual de sus hijos. Pero esto es normal. A la mayoría de los padres nos educaron pensando que el sexo era algo “sucio”, y tenemos miedo de no tener las respuestas. Además, nos cuesta admitir que nuestros hijos tienen impulsos sexuales, pero tenemos que recordar que la educación sexual es igual de importante que la comida o la higiene.

La pregunta que más nos hacemos es: ¿Cómo hablo de sexo con mis hijos?

Las principales dudas que tenemos suelen ser:

-¿Cuándo debo empezar a hablarle de sexo?

 Los niños aprenden sobre su sexualidad desde el día que nacen. El hogar puede ser el lugar mas significativo para aprenderlo. Podemos ayudar a que nuestros niños se sientan positivos sobre su sexualidad desde la infancia. No hace falta esperar a la adolescencia para sentarles frente a nosotros y preguntarles si saben de dónde vienen los niños. Nos van a empezar a hacer preguntas en seguida, y si conseguimos ir respondiéndoles con naturalidad y sin problemas, después nos hablarán con confianza.

Cuando son bebés, debemos dejarles que se sientan cómodos con sus cuerpos y sus emociones. Los padres somos los que les hacemos sentir seguros o inseguros por nuestra forma de tocarles, por nuestro tono de voz o por la forma en que les cuidamos. Si hacemos todas estas cosas de forma cariñosa y agradable, estaremos educando a nuestros hijos haciendoles desarrollar sentimientos saludables sobre su sexualidad.

Conforme van creciendo es importante no gritarles ni pegarles en las manos cuando se toquen, puesto que se sentirán culpables y no nos tendrán confianza después. También es importante que aprendan que ir al aseo y orinar o defecar son funciones necesarias y saludables, sin necesidad de hacer aspavientos al respecto pero tampoco tratando el tema como si fuera algo que debe estar oculto.

También debemos hablar de los órganos sexuales como partes normales del cuerpo, igual que hablamos del pie o de las orejas, y debemos utilizar los nombres correctos de cada parte, sin connotaciones que hagan que piensen que son algo malo.

Cuando ya son más mayorcitos, debemos darles toda la información posible sobre la menstruación de las mujeres, los sueños “que mojan” y cosas como el SIDA, la violación o el abuso de niños. Debemos dejarles hablar y preguntar, y contestarles de forma sosegada y natural, utilizando un lenguaje que entiendan, claro y conciso.

 -¿Cómo le explico “de donde vienen los niños”?

Llega un punto en que casi todos preguntan: “¿De dónde vienen los niños? Y lo peor es que suelen ser pequeños para explicarles lo que es una relación sexual. Y tampoco tenemos que hacerlo. La respuesta debe ser sencilla, algo así como que crecen en un lugar pequeñito dentro de mamá, y poco a poco se pueden ir agregando “detalles”, conforme va creciendo. Conforme vayan creciendo, sus preguntas se irán haciendo más complejas y podremos ir explicándoles. Pero no debemos huir del tema. Solo conseguiremos que se sientan mal al respecto y crean que es algo de lo que no se habla.

-Hace cosas “extrañas”, ¿será homosexual?

 Muchos niños sienten mucho apego hacia una persona en concreto, bien sea la madre, el padre o la persona que le cuida, sin importarle el sexo de dicha persona. Debemos dejar que se sientan cómodos con cualquier relación que formen, sin burlarnos de ellos porque diciéndoles que tienen “novio” o “novia”. Es posible que quieran ver a los adultos sin ropa, o que solo quieran estar con personas de su propio sexo, o que digan que odian a las personas del sexo opuesto o del suyo propio. Jamás debemos burlarnos ni recriminarles por ello.  También es habitual que miren y toquen sus órganos sexuales con amigos de los dos sexos. Esta clase de juego sexual no hace que un niño o niña sea homosexual o heterosexual. Hay que dejarles descubrir su masculinidad o feminidad, sin  intentar influir en ellos al respecto, puesto que lo único que haremos será confundirles.

Cuando están en la preadolescencia les suele preocupar mucho si son “normales” o no, a los chicos les preocupa el tamaño de su pene, a las chicas el de sus senos. Tenemos que animarles a que piensen por sí mismos, que tengan claro que no hay dos personas iguales, y ayudarles a encajar con los de su edad sin tener que imitar a otros, al tiempo que desarrollen su propia personalidad.

-¿Debo hablar con él/ella acerca de la masturbación?

La mayoría de los niños tocan sus órganos sexuales para sentir placer, especialmente en la pre-adolescencia (de 8 a 12 años). También pueden tener fantasías sexuales sobre personajes famosos o incluso sobre miembros de la familia. Eso les suele preocupar mucho. Hay que enseñarles que el simple hecho de soñar o pensar en algo no  hace que se vuelva realidad. También debemos asegurarles que masturbarse es algo normal, pero se debe hacer en privado, como ir al baño.

-¿Cómo les debo informar?

Cuando ya tienen cierta edad, tienen que saber sobre las relaciones sexuales y  las relaciones sociales. Tienen que acerca de las infecciones transmitidas sexualmente, los métodos anticonceptivos, y las consecuencias del embarazo durante la adolescencia. Y necesitan saber como todo esto puede afectar su vida.  Deben aprender a decir “no”, conocer cómo tener relaciones sin hacer daño a otras personas, y a tener sexo “seguro”. Además, deben saber que son responsables de sus actos. Los padres pueden intentar pensar cómo les hubiera gustado que les respondieran cuando tenían su edad, y explicarles que ser popular no es un motivo para tener relaciones. Podemos aprovechar cualquier situación en la que estemos relajados y venga a cuento, a raíz de un programa o una serie de televisión, para comenzar la conversación.

Consejos generales para padres respecto al sexo con los hijos:

–          Seamos un buen ejemplo de valores y principios.

–          Asegurémosles que son normales, sean como sean, desarrollando su auto-estima, reconociendo sus talentos, sin críticas ,castigos ni burlas.

–          Respetemos su privacidad, no seamos demasiado curiosos.

–          Utilicemos los nombres correctos para los organos sexuales y las conductas sexuales.

–          Aprovechemos momentos oportunos para hablar de ello, el embarazo de alguien conocido, una serie de televisión, o algún chisme del vecindario para comenzar la conversación.

–          Enseñémosles a respetar las diferencias, que hay personas con valores diferentes y que es importante respetar esas diferencias, siempre y cuando no dañen a nadie.

–          No se debe utilizar tácticas para asustarles y  que no practiquen la sexualidad. No funcionan y  les confunden.

–          Demos respuestas honestas, claras y concisas. Si no sabemos la respuesta, reconozcámoslo y ayudémosles a buscarla en libros o algún otro sitio adecuado.

–          No demos por sentado ni asumamos nada. El hecho de que nos pregunten a qué edad se puede tener relaciones sexuales no quiere decir que estén pensando tenerlas. Que sepan que estamos disponibles para aconsejarles.

–          Apoyemos con el lenguaje corporal y las expresiones de la cara lo que estamos diciendo. La postura debe ser relajada, las manos tranquilas y demostrando nuestro interés, sin gesticular.

–          Es importante que conozcamos su entorno y el mundo en el que viven nuestros hijos, lo que se considera normal y lo que no, las presiones a las que están sometidos, para poder enseñarles cuales son sus propios límites, y que ellos piensen que sabemos de lo que estamos hablando, que no sientan que estamos “en otro mundo”.

–          Debemos hacerles pensar en si están preparados emocional y económicamente para asumir un embarazo no deseado o una enfermedad y asumir las consecuencias, e intentar descubrir si están siendo presionados para tener relaciones sexuales, pero sin presionarles ni “ametrallarles” con preguntas.

Los padres pueden cimentar las bases para que sus hijos sean sexualmente sanos, transmitiendo valores y mensajes positivos al respecto, tratando este tema con naturalidad y de forma educativa, estando dispuestos a hablar y a escuchar, adoptando una actitud relajada para que ellos vean que es algo de lo que pueden hablar con tranquilidad.

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2 Respuestas a “¿Cómo hablo de sexo con mi hijo?

  1. Hola!! Me gustó mucho la informacion pero, si estas manejando informacion como ponen “cuando esten mayorsitos”??????? Pongan una edad o mejor no pongan esa informacion si no la saben por que sabes? Esa edad es la que presisamente ando buscando!! No es personal y espero lo tomen en cuanta se ve realmente con poca ética. Gracias

    • Agradecemos la observación, pero de lo que se trataba es de dar información general, no de realizar un estudio exhaustivo, y en cualquier caso, al hablar de cuanto “son mayorcitos” se intentaba no dar una edad exacta, sería demasiado imprudente hablar de “a partir de los 8, les puedes decir esto”, porque cada niño/a madura de una forma diferente y lo que en un caso podría ser adecuado, en otro no. Son los padres los que mejor pueden determinar cuándo se puede empezar a hablar de ciertos temas, aunque la mayoría de expertos dicen que se debe empezar a hablar del cuerpo y sus funciones cuando empiecen a preguntar sobre su cuerpo. La Agencia Americana de de Pediatría, por ejemplo, sugiere que a partir de los 8 años empiezan a haber cambios previos a la pubertad y es importante hablarles sobre cómo se tienen los niños y la importancia de esperar a ser mayor, así como de enfermedades tipo SIDA, pero en general lo normal es que se empiece en la pubertad, que comienza por regla general en las niñas entre los 8 y los 13 años, y en los niños entre los 9 y los 15.

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