Normas para hacer de los hijos unos delincuentes


Recientemente una persona asociada a AFREL nos hizo llegar unos folios que había tenido guardados durante años, y  que se repartían en una escuela de padres (o lo equivalente en aquel entonces)de las Torres de Cotillas (Murcia) en los años  90, y nos ha parecido oportuno mostrar su contenido para demostrar que ciertos comportamientos en los hijos son los mismos que hace 20 años, y que hay ciertas cosas que nunca cambian. Es interesante observar que la mayor parte de los consejos que se daban en aquel entonces siguen siendo válidos.  Ahí va:

SI QUEREIS HACER DE NUESTRO HIJO UN DELINCUENTE

  • Dadle desde la infancia todo lo que quiera.

                   Así llegará a mayor, convencido de que el mundo entero le debe todo.

  • Si dice tonterías, reíd.

                    Así creerá que es un gracioso.

  • No le deis ninguna formación en principios ni valores.

                   Cuando sea mayor de edad, ya escogerá.

  • No le digais nunca: “Eso está mal”

                     Podría crearse complejos de culpa. Y más tarde, cuando por               ejemplo  sea arrestado por robar un coche, estará convencido de que es la sociedad quien le persigue.

  • Recoged todo lo que él tira por los suelos.

                     Así se convencerá de que todos están a su servicio.

  • Discutid siempre delante de él.

                   Cuando vuestra familia esté destrozada, él no se dará por enterado.

  • Procurad que todos sus deseos estén siempre satisfechos:

                   De otro modo resultará un frustrado.

  • Dadle siempre la razón:

                   Así creerá que los profesores, la gente y la ley están siempre                    deseando el mal. Y cuando haya llegado a ser un verdadero desastre, proclamad que nunca habéis podido hacer nada por él. 

Consejos para educar con corazón

  1. Ama lo que haces.”La educación es una empresa de corazones” (Don Bosco).
  2. Ten buen ánimo: “Se cazan más moscas con una gota de miel que con un barril de vinagre” (San Francisco de Sales).
  3. Actúa con eficacia: “No basta que los jóvenes sean amados, es preciso que se sientan amados”. (Don Bosco)
  4. Mantén la esperanza. Nunca des por vencida la acción educativa. Ve, observa y actúa… Encontrarás respuestas.
  5. Actúa con entusiasmo:  Intenta transformar los problemas de los educandos en retos y oportunidades. Lograrás más resultados.
  6. Mantén un ánimo positivo: Llena tu corazón de pensamientos ilusionados. Seguro que se contagiarán.
  7. Acostúmbrate a elogiar. Ensancharás corazones: El tuyo y el de los demás.
  8. Obra con generosidad: Regala flores y tendrás las manos perfumadas (aunque doloridas) … y el corazón contento.
  9. Ama lo que ellos aman: “Nada humano me es ajeno…” si el corazón está en plena actividad.
  10. Actúa con alegría. Y sonríe siempre al principio, al medio y al final.                                                                                                                                                                                                                                                             (COLEGIO DIVINO MAESTRO, TORRES DE COTILLAS)

Nos resulta bastante interesante el hecho de que la mayoría de consejos van dirigidos a evitar que el menor  padezca de intolerancia a la frustración, lo cual quiere decir que lo que estos consejos intentan evitar es que un hijo no se convierta en alguien que no es capaz de aceptar que no va a conseguir todo lo que quiere.

Está demostrado que las personas que sienten intolerancia a la frustración, que se niegan a aceptar que no pueden exigir todo lo que se les antoje,  suelen tener problemas psicológicos graves, y muchas veces desembocan en problemas con las drogas, con el alcohol o incluso en el maltrato hacia otras personas. Hoy día no nos damos cuenta de que muchas veces, intentando compensar la rigidez y la falta de comunicación que había entre padres e hijos en épocas anteriores, nos hemos pasado al “otro extremo”, dándoles absolutamente todo lo que piden, dejando que no nos respeten, y tratándoles como si fueran nuestros colegas con el fin de que tengan confianza con nosotros.

Insistimos: Es muy importante darles confianza, que sientan que pueden contarnos sus problemas, que son parte de las decisiones y de la vida familiar, pero al mismo tiempo es necesario inculcarles que existe algo que se llama  responsabilidad, que existen ciertos valores y  principios que no se deben pasar por alto, y que  el respeto hacia los demás es imprescindible para poder vivir de forma sociable. Y para poder educarles en ello  es necesaria cierta dosis de disciplina y alguna reprimenda cuando sea necesario, desde bien pequeños.

Curioso como, a pesar del transcurso del tiempo, hay ciertas cosas que no cambian, otras que sí lo hacen (afortunadamente), y otras que no deberían de haber cambiado.

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