¿Tiene mi hij@ dislexia?


Suele suceder que durante los primeros años en los que los niños empiezan a leer y escribir, es muy común que se confundan con palabras y letras. Suelen cambiar, por ejemplo, la “b” por la “d”, o unas vocales por otras. Es parte del proceso natural de aprendizaje. Pero últimamente se oye mucho la palabra “dislexia”

 Este es un problema que tienen algunos niños con inteligencia normal pero que sin embargo les impide aprender a leer y/o escribir, lo cual finalmente crea una situación que hace que debido al esfuerzo intelectual que tienen que realizar se sientan fatigados, y presenten un alto nivel de falta de atención, así como desinterés por el estudio, además de que no se terminan de adaptar bien con el resto de compañeros por tener muy baja auto-estima.

Hay que saber distinguir si se trata de que simplemente están aprendiendo y al principio se confunden o de si realmente son síntomas de algo más profundo como la dislexia.

Según la Asociación Internacional de la Dislexia, uno de cada diez niños presenta síntomas, y se trata de un trastorno que acompaña durante toda la vida a quien lo padece, ya que la dificultad en la comprensión de los escritos les acarrea un retraso de aprendizaje de dos años con respecto al resto de sus compañeros.

Las primeras señales aparecen a los 4 o 5 años, pero hasta los 8 es muy difícil de diagnosticar. Pero, ¿cómo podemos saber que realmente son síntomas de esta discapacidad en el aprendizaje, y no simplemente que están cansados o saturados de tareas extraescolares? La asociación internacional de la dislexia nos indica que existen algunas señales que nos pueden avisar de este problema:

En la etapa preescolar:

Dificultad a la hora de aprender a hablar: Los primeros errores al aprender a hablar pueden ser graciosos, pero si después de pasado un tiempo y de repetidas prácticas, sigue teniendo problemas, es una señal de aviso. Estos niños aprenden a hablar más tarde que la mayoría, y no pronuncian bien las palabras, costándole mucho aprender vocabulario nuevo y no pudiendo muchas veces conectar un objeto con la palabra que le corresponde.

Problemas a la hora de distinguir las letras y sus sonidos: Uno de los indicadores más comunes de la dislexia es la dificultad para asociar palabras con sus sonidos, tienen mucha dificultad para recordar o crear rimas y para contar o repetir una historia en el orden correcto.

– A veces son incapaces de seguir rutinas que conlleven seguir varios pasos.

A partir de jardín de infancia hasta 4º de primaria:

– Presentan dificultad para leer palabras individuales.

– Les cuesta mucho separar los sonidos dentro de una palabra, deletrear, o unir sonidos para crear una palabra, y confunden mucho las letras, la “b” con la “d”, o la “p” con la“q”, la “u” con la “n”, además de que tienden a escribir letras o números del revés, con la orientación cambiada.

– Suelen confundir palabras cortas, por ejemplo, “en” con “no”, “va” con “da” o “hace”con “pase”.

– Suelen tener muchos errores de ortografía y les cuesta mucho leer.

– Tienen especial dificultad para recordar datos.

– Es capaz de memorizar mucho pero sin llegar a comprender, y les puede costar mucho conseguir habilidades nuevas.

– Pueden ser demasiado impulsivos y propensos a accidentes.

– Les cuesta mucho realizar planes a corto plazo.

– A menudo no cogen bien el lápiz, lo hacen de forma tosca, y les cuesta mucho escribir, suelen tener mala letra, porque presionan demasiado el papel.

– Pueden tener dificultad para conseguir entender la hora y decirla y para realizar operaciones matemáticas.

El hecho de que presenten alguno de estos signos no significa que sean disléxicos, pero si el niño coincide en muchas de estas señales, los padres deberían consultar con un especialista, para que le hicieran los tests adecuados y confirmar si tiene ese problema.

El papel de los padres es fundamental en estos casos. Son los que tienen que ver los primeros síntomas y acudir al médico por si es el caso y que le sea diagnosticado, ya que, aunque la dislexia no se supera nunca, existen algunos mecanismos para corregirla y así evitar que, además de los problemas de autoestima que suele generar , llegando incluso a provocar depresión en algunos niños, ya que piensan que no son los suficientemente inteligentes como para llegar al nivel del resto de los de su clase,  el día de mañana tenga problemas académicos y decida dejar de estudiar.

Una vez diagnosticado, los padres deben dar apoyo emocional y social, dar continuas muestras de cariño y fomentar su autoestima, así como buscar y potenciar otras habilidades en las que el niño destaque. También debe dialogar mucho con los profesores para crear pautas de trabajo conjuntas.


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