Deja de sufrir por pequeñeces


A menudo, el preocuparnos demasiado hace que nos quedemos sin hacer nada al respecto de lo que nos preocupa. Mientras estamos dándole vueltas a la cabeza, parece que estamos dedicándonos a solucionar el problema, pero lo que hacemos realmente es lo contrario, no hacemos nada.

La verdadera solución comienza cuando aceptamos la realidad del problema y utilizamos nuestras posibilidades para cambiar lo que sea posible.Y es que “el bloqueo que nos produce la preocupación es la excusa perfecta para evitarnos el esfuerzo de pasar a la acción”(Dra. Vanessa Gil,de su libro “Descubriéndonos”).

No es lo mism0  sensibilidad (una virtud, cualidad buena de las personas) que sensiblería (sensibilidad llevada al extremo, lo cual la convierte en un defecto). Las personas que se preocupan demasiado  terminan agobiándose por cosas que cualquier otra persona consideraría  tonterías. El origen de este tipo de comportamiento está en la relación que las personas tenemos con la realidad. Más concretamente, con la falta de aceptación de la realidad. Según la doctora Gil, “Sufrir no arregla nada,  es un mero indicador de todo lo que no somos capaces de aceptar”.

Normalmente cuando hablamos de disgustos nos referimos a lo que sentimos cuando nos pasa algo que no nos gusta. Pero hay cosas que suceden, las aceptemos o no, porque es imposible controlar todas las variables que existen en la vida.Lo importante para no sufrir por pequeñeces es tener clara la diferencia entre lo que podemos cambiar y lo que no. Si podemos cambiarlo, “ocupémonos”, dejemos de dar excusas y busquemos la solución de forma activa. Se trata de romper el círculo vicioso que se produce al dejarnos enredar en pensamientos circulares que solo nos llevan a sentir inquietud. Hay que ser práctico, ver los pequeños obstáculos de cada día como oportunidades para ejercitarnos, establecer cuáles son nuestras prioridades en la vida ( ello nos hará darnos cuenta de qué sucesos serían realmente terribles para nosotros y cuales no), y utilizar mucho el sentido del humor, que es una cualidad exclusiva de los seres inteligentes, para desdramatizar.

Podemos seguir algunas pautas para conseguir dejar de preocuparnos por tonterías:

1.Busca el origen de la preocupación. Para evitar pensamientos obsesivos hay que ser consciente de lo que nos crea la sensación de inquietud.

2. Utiliza la lógica y el sentido común, buscando las posibilidades reales de lo que puedes y no hacer al respecto. Sé realista, y no dejes paso al llamado en psicología “Síndrome de la indefensión aprendida”, que es simplemente vernos como algo insignificante y acostumbrarnos a reaccionar ante cualquier situación con miedo y debilidad.

3.Analiza el lado positivo y el negativo: Viene muy bien el que te plantees qué sería lo peor que puede pasar si sucede eso que tanto te preocupa. Así te darás cuenta de que realmente tus miedos no son reales y quizá incluso te des cuenta de que tiene algún beneficio con el que no contabas.”No hay mal que por bien no venga”. Además, si visualizas cómo comportarte adecuadamente ante el problema e imaginas que lo solucionas, mejorará tu imagen de ti mismo.

4.Recuerda cosas que ya te han pasado: Haz una lista mental de cosas que te han preocupado durante tu vida y comprueba las que realmente tenían base para tanta preocupación, y analiza la influencia que tuvo tu estado de nervios y tu inquietud, si fue bueno o malo el hecho de darle tantas vueltas a la cabeza. Piensa en el desgaste físico y la inutilidad de tanto agobio. ¿De verdad piensas que las veces que te has preocupado tanto has actuado mejor a la hora de solucionar el problema?

5. Estudia  qué cosas no haces porque te preocupa algo, y busca qué ganas con ello y qué te pierdes, y puede que descubras algo que te sorprenda. A veces te convences de que no atinas a hacer bien ciertas cosas porque andas “con la cabeza en otra parte, estás preocupad@”, y realmente es una excusa perfecta para tu pereza. Empieza a hacer cosas que estás postergando “por si acaso”, y tómatelo como un ejercicio para mantenerte optimista y feliz.

6.Plantéate si eres capaz de vivir sin preocuparte por lo que piensen los demás, si eres capaz de desenvolverte en la vida con serenidad ante los acontecimientos, o si simplemente prefieres compartir hábitos con el resto del mundo, dedicarte a quejarte y no hacer nada. Hay que ser valiente.

Existe un antiguo proverbio que resume a la perfección lo que estamos tratando de explicar:

Si tu problema tiene solución, ¿Por qué te preocupas? Y si no la tiene, ¿Por qué te preocupas?”

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3 Respuestas a “Deja de sufrir por pequeñeces

  1. Cierto, está claro. A veces no somos conscientes de lo que tenemos, ni de que personas cercanas no están bien, y nos quejamos de cosas que tenemos sin darnos cuenta de que precisamente ellos sueñan con esas cosas. Es alucinante lo egoístas e insolidarios que podemos llegar a ser sin darnos cuenta.

  2. Juan Antonio Municio

    NO ME PREOCUPA NADA,NO SUFRO NADA,HAGO TODO LO QUE ESTA EN MI MANO,NO ME PREOCUPAN LOS DEMAS,NO TENGO MIEDO A NADA,TENGO UN CANCER,NO TENGO TRABAJO Y SE ME ACABA EL PARO Y SOLAMENTE ME PREOCUPAN MIS DOS HIJAS .CREO QUE LAS PEQUEÑECES POCO ME AFECTAN,CREO.

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